La enseñanza Macrobiótica

¿Cómo se debe enseñar la macrobiótica? No se puede decir, escribir o establecer como debe ser la transmisión del Principio Único. Cada persona enseñará la Macrobiótica desde su experiencia. Un maestro o maestra no es diferente al alumno o alumna. El maestro/a y el alumno/a son de la misma naturaleza, sólo que el primero/ tiene más experiencia en esa vía.¿ Pero cuándo debe entregar el maestro/a lo que sabe al alumno/a o lo quiere de él o ella? Nunca, el maestro o maestro nunca debe darle al alumno/a lo que quiere, si quiere enseñarle, lo primero que debe enseñarle es que lo que quiere ya lo tiene, pero no lo puede ver. Después y cuando el alumno/a comience a ver lo que ya tiene ira recibiendo lo que quiere o necesita. El maestro o maestra debe enseñar al iniciado/a,  desde si mismo/a a descubrirse el velo.

¿Cuándo sabrá que el velo ha sido descubierto, cuando consiga lo que quiera? El resultado no se mide por el éxito. El éxito no es señal de adquisición de sabiduría y menos de encuentro de Uno/a mismo/a. El Principio Único no se puede medir por el éxito, nunca se medirá por lo burdo, sino por la luz que se emana al reencontrarlo. Una luz que ilumina sin pretenderlo, aunque muchas veces los ojos se vean cegados por su brillo. Realmente para encontrar lo que decimos, es mejor que los ojos no dirijan  el corazón, es mejor que lo oídos no oigan, es mejor la nariz no huela, es mejor que la piel no sienta.

La enseñanza debe transmitirse de corazón a corazón, entregada y recibida de corazón a corazón.

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