La Trampa del SOl

Es como denominamos dentro de los procesos de alquimia interna a la reubicación del Ego. El reconocimiento y aceptación del Yo como identidad es totalmente necesario y es un proceso por el que debemos pasar para re-encontrarnos realmente. Cuando conseguimos aceptar y reconocer eso Yo, es decir, cuando nos aceptamos y comprendemos que no debemos mirar fuera sino dentro, conseguimos una paz y fuerza interior muy gratificantes, al igual que una comprensión importantísima para nuestra vida, pero muy peligrosa a la vez. Como hemos dicho, es un proceso que debemos hacer, pero también es un proceso que debemos soltar. Esta etapa al igual que virtudes tiene sus peligros y el más significativo es la Trampa del Sol. Cuando nuestro Ego se reubica desde esa posición, con ese conocimiento y comprensión se vuelve más fuerte que antes y con un poder que no debiéramos subestimar. Ya que ahora, parte no sólo de su fuerza sino la del conocimiento adquirido en el proceso y, generalmente arrastra a mucha gente porque aunque es un sol falso, en un inicio su destello es muy fuerte y atrae al Ego de los demás rápidamente, aunque después la luz interior sea una gran oscuridad. El pequeño yang es atraído por el gran Yang.

Para que lo entendamos, podríamos compararlo  a la falsa espiritualidad que nos venden del otro lado del charco, esa espiritualidad anglosajona que te invita a que realices tus sueños, a que consigas lo que quieras, a que no consideres lo de tu entorno y sobre todo una espiritualidad que en lo más hondo no hace más que reforzar tu Yo y tu Ego. Por ello os animo a que recuperéis las enseñanzas clásicas de manos de culturas ancestrales con raíz y sabiduría y experiencia suficiente para abriros la vía, clásicos y autores como Seneca, Epicteto, Lao Zi, Zhuang Zhi, I Ching, Huandi Nei Jing Su Wen, , Ibn Arabi y un largo etcétera que podréis encontrar en las enseñanzas clásicas. Conectad con la que más os resuene, abrazarla y comenzad a encontraros.

Un abrazo

¿Qué es la Macrobiótica?

La Macrobiótica es una vía para conocernos a nosotros/as mismos/as. Esta vía se recorre interpretando la vida mediante la Filosofía Oriental a la vez que cuidamos y desarrollamos nuestro cuerpo, energía y espíritu.

Artículo, ¿Para qué practicar macrobiótica?

Cuando practiques Macrobiótica pregúntate una y otra vez para que lo haces. Que buscas en ella realmente. Es como en las relaciones, ¿Para qué estar con ella? ¿Para qué aceptar su sombra, sus manías? ¿Cómo seguir con ella superando lo que no me gusta de ella?¿ Para qué aguantar todo esto?, ¿Por  miedo? ¿Por reconocimiento? ¿Porque ? ¿De Verdad la quiero? ¿ De verdad la necesito ?

Las personas ingresan en la Macrobiótica por diferentes razones, por razones de salud, por cambiar el estilo de vida, por encontrar un trabajo, por ser alguien, etc… Pero una vez iniciado el camino el porqué y el para qué pueden ir cambiando o no. Puedes ir más allá o quedarte atrapado/a en aquello que te impulso. Y una vez desprendida la razón inicial, ¿Porque seguir practicando Macrobiótica?¿ Para qué ? Busca la respuesta, tranquilamente, con paciencia y sin prisa. Pero busca la respuesta mediante la intuición, por lo que el corazón te dice, no por lo que susurra la cabeza. ¿Para qué?

Si quieres beneficiarte de la macrobiótica debes iniciarte desde el corazón, si lo haces desde la mente continuamente caerás una y otra vez en la misma trampa. Si, entenderás algunas cosas, si puede que encuentres éxito, si puede que sepas mucho. Pero de nada sirve esto si tu interior esta vacio.

La enseñanza Macrobiótica

¿Cómo se debe enseñar la macrobiótica? No se puede decir, escribir o establecer como debe ser la transmisión del Principio Único. Cada persona enseñará la Macrobiótica desde su experiencia. Un maestro o maestra no es diferente al alumno o alumna. El maestro/a y el alumno/a son de la misma naturaleza, sólo que el primero/ tiene más experiencia en esa vía.¿ Pero cuándo debe entregar el maestro/a lo que sabe al alumno/a o lo quiere de él o ella? Nunca, el maestro o maestro nunca debe darle al alumno/a lo que quiere, si quiere enseñarle, lo primero que debe enseñarle es que lo que quiere ya lo tiene, pero no lo puede ver. Después y cuando el alumno/a comience a ver lo que ya tiene ira recibiendo lo que quiere o necesita. El maestro o maestra debe enseñar al iniciado/a,  desde si mismo/a a descubrirse el velo.

¿Cuándo sabrá que el velo ha sido descubierto, cuando consiga lo que quiera? El resultado no se mide por el éxito. El éxito no es señal de adquisición de sabiduría y menos de encuentro de Uno/a mismo/a. El Principio Único no se puede medir por el éxito, nunca se medirá por lo burdo, sino por la luz que se emana al reencontrarlo. Una luz que ilumina sin pretenderlo, aunque muchas veces los ojos se vean cegados por su brillo. Realmente para encontrar lo que decimos, es mejor que los ojos no dirijan  el corazón, es mejor que lo oídos no oigan, es mejor la nariz no huela, es mejor que la piel no sienta.

La enseñanza debe transmitirse de corazón a corazón, entregada y recibida de corazón a corazón.